sábado, 17 de noviembre de 2012

Artículo de D. Manuel Varela Uña , ex Secretario de estado de Sanidad por UCD



Por su interés reproducimos el artículo publicado en el diario El País por D. Manuel Varela Uña , ex Secretario de estado de Sanidad por UCD ( 1980-1982)

El artículo completo puede consultarse aquí.
El proyecto de nuevas normas para la asistencia sanitaria en Madrid supone un ataque demoledor para el hospital La Princesa. Tengo 90 años y llevo ya bastantes totalmente apartado de la vida pública. Pese a ello, deseo opinar ahora sobre la situación actual del centro.
Creo que mi doble condición de médico (jubilado) de este hospital, en el que presté mis servicios durante 30 años, y la de exsecretario de Estado para la Sanidad, me autoriza y me obliga a ello.
El centro —fundado por Isabel II como prueba de agradecimiento por haber sobrevivido al intento de apuñalamiento por parte del cura Merino— recibió su nombre en honor de la luego infanta Isabel, recién nacida entonces y todavía princesa de Asturias. El centro tiene pues más de 150 años de historia durante los que se realizaron en él notables innovaciones médicas, algunas pioneras (cirugía abdominal, primera transfusión de sangre en España, anestesia controlada, cirugía torácica a cielo abierto, trasplante de médula ósea).
Durante este largo tiempo han prestado sus servicios en él un número importante de médicos notables (Federico Rubio, Eugenio Gutiérrez —conde de San Diego—, Cifuentes —padre e hijo— , Partearroyo, González Duarte, Obrador) por no citar más que a pocos ya no vivos. No debe olvidarse que el prestigio de estos hombres se debía a su pertenencia al hospital, pero no es menos cierto que sus méritos contribuyeron mucho al progresivo prestigio de la casa. Ello sin olvidar a los actualmente activos que han sabido contribuir —con gran acierto— a notables progresos y al crédito creciente que ha cobrado el centro en los últimos años.
Estas son algunas de sus actividades actuales:
— El hospital atiende las necesidades hospitalarias de una población de más de 300.000 habitantes.
— Tiene unos 30 servicios especializados y alguno con el carácter de centro de referencia.
— Cuenta con grupos de investigación que han logrado publicaciones notables.
— Participa en el sistema público de formación de posgraduados (médicos residentes).
— Es hospital docente adscrito a la Universidad Autónoma de Madrid y por ello es un pilar importante de las enseñanzas a sus alumnos de Medicina.
Todo ello implica una trama compleja y frágil de actividades cuya desorganización tiene que suponer un grave perjuicio público.
El conjunto de estas actividades dan al centro todos los caracteres propios de una institución.
El Diccionario de la Academia define institución como un “organismo que desempeña una función de interés público especialmente benéfico o docente” o, también, “ser una institución es tener en una ciudad, empresa, tertulia o cualquier otra agrupación humana el prestigio debido a la antigüedad o a poseer todos los caracteres representativos de aquella”. Es evidente que La Princesa es una institución en nuestro país.
Hacer desaparecer una institución pública implicada en este nexo de responsabilidades y tareas encarna graves consecuencias directas y colaterales, muchas de ellas previsibles y otras que surgirán a lo largo del desarrollo del proceso previsto si este, lamentablemente, llega a producirse.
Los responsables de esta iniciativa —más que discutible— tendrían que hacerse responsables de los daños que ciertamente entrañan las normas previstas, con datos y argumentos que puedan justificar los graves males que son obviamente de esperar.
Es notable que ninguna organización científica, docente, profesional, política o sindical se haya manifestado a favor de las iniciativas planeadas.
El rechazo muy general a este proyecto explica el hecho emocionante de que, en pocas horas, más de 180.000 personas hayan firmado para pedir que el hospital se preserve.
Con el deseo de que los responsables de este proyecto reparen en que suele ser más grave el error que su propia rectificación, me uno sin reservas a la suma de ciudadanos, enfermos y profesionales sanitarios que claman contra las medidas anunciadas.

Manuel Varela Uña, exsecretario de Estado para la Sanidad, fue médico del hospital La Princesa.

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