sábado, 3 de noviembre de 2012

Tres cartas relevantes sobre los problemas de La Princesa : leedlas por favor


Publicamos en el blog , varias cartas relevantes , alguna emocionante y otras reveladoras , sobre la situación del Hospital de La Princesa .


La primera es una carta para los estudiantes de Medicina , que estudian en La Princesa , imprescindible de leer :


Estimados delegados de curso de La Princesa de la UAM:

Soy Tino Nombela, Profesor Asociado de la UAM de Neurología. Creo que todos más o menos me conocéis. Carmelina me dejó vuestros correos, si tenéis listas de distribución entre vuestras clases, podéis reenviarles el mensaje si queréis.

En primer lugar, gracias por vuestra disponibilidad en este momento.

Yo he sido alumno de la Autónoma y de La Princesa, luego he sido aquí residente, becario, contratado para guardias, adjunto contratado y ahora adjunto con plaza en propiedad. He sido Colaborador Clínico Docente (figura que tiene la Autónoma para gente que enseña a los estudiantes por amor al arte), Profesor Honorario (otra figura de los de amor al arte, pero reconocida en los baremos para trabajo) y Profesor Asociado desde hace tres años (334 € al mes, menos julio y agosto, en que nos despiden para ahorrar). Cuando yo estudiaba, la Unidad era La Princesa -Niño Jesús - Santa Cristina, con lo que teníamos todas las rotaciones en el área. Creo que vosotros ya encontrasteis perdida la rotación de gine y obstetricia y os acumulan en La Paz. Curiosamente, el Gerente de Santa Cristina bajo el que se perdió la condición de universitario del Hospital de Santa Cristina es el actual gerente de aquí.

En este momento no se sabe nada seguro. Parece que el miércoles el Presidente de la Comunidad lanzó la noticia de los ajustes de Sanidad, que incluían el euro por receta, la privatización completa de los nuevos hospitales y la transformación de La Princesa y el Carlos III, y que ha sido una decisión que no había llegado fuera del Consejo de Gobierno, con lo que era incluso esa nota de prensa la primera noticia que se tenía aquí. Esa misma mañana, el Director General de Hospitales había estado aquí diseñando el nuevo proyecto, pero no antes.

Parece también que nadie ha pensado en las implicaciones asociadas, en los "daños colaterales". El Instituto de Investigación, que ha costado Dios y ayuda certificar, la docencia de postgrado con los residentes y la de pregrado con los estudiantes. Se os han aumentado las tasas universitarias un pastón, para ahora disminuir la formación. Los nuevos hospitales tienen alumnos de Universidades privadas, y les ponen el cartel de Universitario en la puerta, sin que haya un mayor proceso de acreditación.

Mi opinión, y creo que la de la mayoría, es que el paso de los alumnos por un Hospital es para que adquieran una formación práctica que no está en los libros, aprendiendo de como hace la gente las cosas en los distintos tipos de pacientes. Bastante se descuida ya esa formación en el formato actual, en que los teóricos encargados están hasta arriba de trabajo y vamos a la carrera, como para empeorarla más. Al menos ahora hay residentes de distintos años y de distintas especialidades, de los que se puede aprender e incluso mejor, puesto que también ellos a su vez están en periodo de formación.


Como sin duda compartís, este es un oficio vocacional: nadie que pretenda ganar dinero hace Medicina. Es sacrificada, arrastrada, poco reconocida y poco pagada. Pero tiene unas satisfacciones y unos reconocimientos que no tienen precio, en la sensación de hacer bien las cosas, en la atención directa al paciente. A mí no me importa en absoluto atender a pacientes mayores; mis aspiraciones profesionales pueden pasar a un segundo plano y mantener mi satisfacción personal con cualquier tipo de paciente, a los que siempre aplico todo lo mejor que puedo ser. Eso no va a cambiar si la edad media de mis pacientes es cincuenta o noventa años.

Pero creo que no toleraría trabajar en un sitio sin docencia, porque gran parte de mi soporte personal lo da el enseñar, a los residentes, a los estudiantes. No me canso de enseñar las mismas cosas, porque creo que son esas pequeñas cosas que nunca vendrán en los libros y que nos conforman como médicos.

Elegí el quinto de Madrid en la última oposición: podía haber elegido cualquier hospital. Y reconozco que dudé: pensé en el Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, que tiene un residente al año de Neurología, tiene estudiantes, y tiene pacientes: es todo lo que yo necesito para ser feliz profesionalmente. Pero un qué se yo que yo se qué me llevó a seguir donde estaba. No me arrepiento, aún.
 

Vosotros seréis buenos médicos en cualquier caso si tenéis verdadero interés en serlo, allí donde estéis, no tengáis duda sobre esto, pase lo que pase con el hospital. Recordad siempre que el paciente es una persona enferma, preocupada, con miedo por su vida, queriendo sobrevivir. No dejéis que os los vendan como "usuarios de servicios de salud", números en una lista, objetivos en función de los cuales modificar vuestro salario. No los veáis nunca como el enemigo, alguien con quien enfrentarse, con quien chocar; el paciente siempre es el paciente: si nos trata mal, habrá que hacerle ver que eso no le beneficia, que estamos en el mismo bando, que no somos el enemigo.

Aun cuando nos privaticen a todos, aun cuando hacer mala medicina pero rentable nos sea recompensado, aun cuando no podamos ser libres para ejercer como queremos, no perdáis la ilusa sensación de que estamos haciendo un bien a la Humanidad solo por levantarnos por la mañana y ponernos al servicio de un enfermo.

Siento no poder garantizaros que a partir de mañana los estudiantes de la UAM puedan seguir aprendiendo eso en este Hospital. Hoy se están poniendo en marcha los mimbres de la resistencia, en los cuales sin duda jugaréis un papel. En cuanto sepa cuál va a ser la ayuda a pediros, lo haré. De colega a colega.


Gracias.

Tino Nombela




La segunda es del Dr Fernandez Fau , exjefe del Servicio de Cirugía Torácica de La Princesa y ex presidente de la SEPAR .


CON EL CUCHILLO ENTRE LOS DIENTES

La Consejería de Sanidad de la Comunidad Autónoma de Madrid ha comunicado que, con motivo de la crisis económica que padecemos, ha previsto reestructurar las Áreas Sanitarias en las que, hasta ahora, estaba cimentada la asistencia sanitaria de la Comunidad.

Con tal pretexto, el Hospital Universitario de la Princesa, situado en la madrileña y céntrica, calle de Diego de León pasa de ser un centro de renombre internacional, que da cobertura a cientos de miles de ciudadanos, usuarios, a un Hospital que tendría la catalogación técnica de Geriátrico.

A consecuencia de tal proceder desaparecen del mismo servicios de referencia, altamente especializados, tales como Cirugía Cardiaca, Cirugía Maxilofacial, Neurocirugía y Cirugía Torácica, entre otros que, además de prestar asistencia cualificada, realizan investigación que resulta imprescindible para que las más modernas técnicas clinicoquirúrgicas incidan favorablemente en la salud de los pacientes que allí tratan de sanar.

Una vez consumada la nueva planificación, en la que está previsto unificar en menos centros los servicios de alta cualificación antes citados, los usuarios tendrán que ser atendidos en hospitales alejados de su domicilio, con los perjuicios de desplazamiento que eso supone. Al mismo tiempo, al reducir los servicios la presión asistencial conducirá a masificar la demanda de usuarios en los mismos y, en consecuencia, a aumentar las listas de espera, con el consiguiente deterioro de la asistencia.

Pero no sólo los usuarios del área sanitaria que tienen como centro de referencia al Hospital Universitario de la Princesa se verán afectados por las medidas aludidas sino que, y más importante, los parámetros de calidad asistencial se van a ver drásticamente reducidos, es decir disminuirá notablemente la calidad de las prestaciones sanitarias que hasta ahora distinguían a la sanidad madrileña. Y como la citada reestructuración afecta a toda la Comunidad, los millones de ciudadanos que la habitan sufrirán las mismas consecuencias.

Se trata, en definitiva, de una premeditada y nueva muestra más que están adoptando las políticas neoliberales de desmantelar el Estado de Bienestar. Un logro, éste, que tantos sacrificios de toda índole han costado poner en marcha durante décadas, que ha sido promotor de indudables beneficios para la sociedad en general y que puede desaparecer si los ciudadanos que de él obtienen provecho no reaccionan con prontitud. No se puede olvidar que, hace ahora 30 años, la política neoliberal del Gobierno que presidía la Sra. Thatcher asentó un terrible golpe al modelo sanitario de su país, que era causa de imitación por aquél entonces, y del que todavía no se ha recuperado; por la pérdida de calidad sanitaria que ocasionó y el elevado coste económico que significó alcanzar los indicadores sanitarios dañados.

Por otro lado, en el escenario en el que nos encontramos la dimensión humana e intelectual del médico no puede alcanzar plenitud integral sin la función complementaria que representa el objetivo de su misión: el enfermo, pero también las circunstancias de los usuarios.

En este sentido, la adaptación de los derechos humanos a las diferentes legislaciones tiene connotaciones económicas y políticas mediante la aplicación de medidas de utilidad públicas, con trasfondo ético, encaminadas a proporcionar la mayor cobertura al mayor número de ciudadanos por medio de un sistema redistributivo justo, es decir, justicia social, la ética utilitarista, que tiene mucho que ver con la concepción del estado benefactor.

Todo ello es lo que ahora está en peligro y los ciudadanos madrileños deben de ser conscientes que con estas medidas se pone en riesgo su salud porque, desde 1946, la Organización Mundial de la Salud define a esta como un estado de perfecto bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Hace algún tiempo observé un cartel, colgado de la verja de entrada al patio de la Asamblea Nacional francesa, en el que figuraban fotografías de personajes de diversa procedencia que sufrían represalias de diferente índole junto a un letrero que decía: la indiferencia pesa más que las cadenas.

No podemos permanecer indiferentes ante la permanente situación de acoso a la que se está sometiendo a la sociedad. Los médicos, las sociedades científicas, la sociedad en general tienen que poner coto a esas cosas. No podemos, por lo tanto, mirar para otro lado y decir luego que esto no va con nosotros, que son los gobiernos, los partidos, los políticos, los que deben encarar estos problemas. Somos nosotros, individual y colectivamente, los corresponsables de tal situación.

Tan es así que el artículo sexto del Código de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial de España dice que el médico ha de ser consciente de sus deberes profesionales para con la Comunidad. Y más abajo: que están obligados a denunciar las deficiencias, en tanto puedan afectar a la correcta atención de los pacientes.

Pues bien, de una forma exigente, los médicos están obligados a velar por los intereses sanitarios de la ciudadanía en general. Y es, en esta última instancia, en la que es preciso hacer hincapié por las circunstancias sociopolíticas que vivimos. Al médico le han sido asignados, más bien intrínsecamente adquiere, determinados papeles de carácter deontológico y teleológico, unos valores morales que le confieren indudable protagonismo y, así mismo, alto grado de compromiso y responsabilidad.

Tengo la creencia que estamos viviendo un ciclo prolongado de degradación político social. Desde hace ya algún tiempo vengo observando, también denunciando, que existe una tendencia en buena parte de la sociedad a tirar balones fuera y culpar a otros de la precariedad del presente, en general a los que tienen responsabilidades de gestión de la cosa pública. Sin embargo, a mi entender, los políticos no son otra cosa que la parte emergente de la sociedad en la que desarrollan su actividad; en la que se pueden apreciar fenómenos de retroalimentación entre ambas formaciones.

Vivimos en un excepcional momento histórico, de profundas transformaciones y, a su vez, de elevada incertidumbre, en un mundo en crisis donde los modelos conceptuales, las viejas certezas, los valores están siendo remplazados por otros, donde los paradigmas deben ser revisados y donde el compromiso personal y colectivo adquiere una dimensión acentuada.

Cómo es posible que se nos diga que como consecuencia del desastre económico generado por los desajustes financieros, por ser benévolo con esa apreciación, el presupuesto en Sanidad caerá entre el 6.5 a 7% mientras miles de millones de euros se están invirtiendo en Bankia para sacarla adelante, cuando ese dinero sale, de nuevo, de los impuestos que paga la ciudadanía: precisamente la menos adinerada y que demanda mayor atención sanitaria.

Hay sobrada información, avalada por prestigiosos economistas, que viene a decir que no es verdad que las medidas que se están tomando sean la forma de salir de la crisis. Y en esa tesitura, es preciso reaccionar.

Y cómo hacerlo. Ante todo, retirar la confianza, a través del voto, a aquellos que están traicionando sus programas electorales. Pero hasta que eso llegue se me ocurre que existen diversas formas de llevarlo a cabo y que han probado su eficacia en situaciones semejantes: la movilización ciudadana. Por un lado, con la creación de grupos de trabajo multidisciplinares, con participación de todos los estamentos sociales, que analicen concienzudamente los efectos devastadores que está ocasionando estas estrategias y el modo de corregirlos. Con la recogida de firmas de protesta a través de las diferentes instancias o asociaciones ciudadanas y profesionales actuales o por crear, en los barrios o asociaciones de vecinos. Y sobre todo, salir a la calle a defender los derechos sociales tan trabajosamente alcanzados y que, al mismo tiempo, están siendo progresivamente laminados por las políticas emprendidas desde dentro y desde fuera de nuestro país.

Decía recientemente el Jefe del Estado que, ante la que está cayendo, es preciso ponerse el cuchillo entre los dientes. Curiosamente, es lo que también vengo proponiendo desde hace tiempo: quitárselo a los que hasta ahora lo han empleado para rebanar los derechos sociales y colocarlo entre los dientes de la ciudadanía movilizada. Porque no desearía que pueda suceder aquello que, como de forma magistral y con apasionado sentimiento, describe Rubén Darío en Cantos de vida y esperanza: ¿Callaremos ahora para llorar después?

Lorenzo Fernández Fau
Ex Jefe de Servicio de Cirugía Torácica del Hospital Universitario de la Princesa.
Ex Presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.
Madrid, 1 de noviembre de 2012



La tercera por ahora , es del portavoz de sanidad del partido socialista , que se reproduce aquí por su gran interés . Aprovechamos para dejar claro que ni este blog , ni las acciones del personal de La Princesa estan , ni estarán sujetas a ningún partido , ni ideología política , y así se ha dejado claro en la asamblea del viernes .

Los presupuestos de Sanidad de la Comunidad deMadrid.Apunte de urgencia.

JM Freire, Médico y Diputado Portavoz de Sanidad del Grupo ParlamentarioSocialista.

Asamblea de Madrid

Escribo esta nota aún conmovido por la llamada de un médico del Hospital de la Princesa. Él es uno de los puntales de la medicina española y europea en su especialidad, y no le cabe en la cabeza que su hospital vaya a desaparecer, convertido en geriátrico “especializado en enfermedades prevalentes de los mayores”, según la jerga del equipo de incompetentes (sic) que desgobierna la sanidad de Madrid desde que llegó a la presidencia de la Comunidad la Sra Aguirre.

No le cabe en la cabeza que desaparecer sea el destino de todo un hospital universitario que forma residentes en todas las especialidades, situado en el centro de Madrid donde atiende como hospital de referencia a más de 300.000 personas, dotado con los quirófanos más avanzados de neurocirugía, que es referente en trasplantes de médula y en muchas otras cosas, y que en estos momentos está siendo dotado de dos aceleradores lineales.

De decisión de tal calibre se enteran in situ la prensa y los propios directivos del hospital, e incluso los de la Consejería. ¿De quién ha partido la idea? ¿Es un globo sonda, una ocurrencia más del inefable Director General de Hospitales? No. El Sr González Presidente de la Comunidad, ese Sr que no sabe si tiene o alquila un ático en Marbella, lo ha dicho solemnemente en rueda de prensa en la mañana del miércoles 31 de octubre de 2012. Que conste.¿Va el PP a dejar sin hospital a varios barrios céntricos de Madrid, donde tiene sumayor granero de votos? Pues éste es el plan. Un plan que es solo una parte de un conjunto de despropósitos sanitarios, sociales y económicos, que no merecen ni lo svotantes del PP, ni los profesionales sanitarios, ni nadie. La crisis está sirviendo de pretexto para la ideología y ambas, crisis e ideología, en el caso de la sanidad de Madrid, están dando cobertura a decisiones temerarias cuyo denominador común es privatizarlo todo. Primero fue la construcción, de la noche a la mañana, sin plan ni papel alguno, por mera voluntad de la Sra Aguirre, de seis hospitales montados con un modelo financiero y organizativo caro, que no podía funcionar y en efecto no funciona. Tanto no funciona que una de las ocurrencias de los presupuestos de 2013 del gobierno PP de Madrid es reprivatizarlos. Para ello quieren utilizar la fórmula de la segunda gran decisión sanitaria temerariadel PP más neoliberal del reino: la construcción de una segunda oleada de nuevos hospitales, dándoselos, por concesión administrativa de 30 años, al sector privado. Mal copiando la peor experiencia de la sanidad española: la valenciana. Ahora una de estas empresas, Ribera Salud, que gestiona el Hospital de Torrejón, quebrada en Valencia, está ya en venta; los otros tres hospitales privatizados son todos de la misma empresa, Capio, dueña de la UTE-FJD que ya gestiona la Clínica de la Concepción concertada con la sanidad pública, de modo que se puede hablar de un “capiopolio” en la sanidad madrileña. Pues bien, cuando Reino Unido, país que inventó los modelos PFI-PPP de financiación privada de infraestructuras públicas, está replanteándoselos y revisando sus contratos a la baja; en medio de una formidable crisis financiera y de crédito, el gobierno del PP no solo no reconsidera el error cometido con estos hospitales privatizados cuya necesidad es más que cuestionable- sino que incrementa el yerro tratando de meter en el mismo agujero a seis hospitales más. La tercera gran decisión temeraria es de ahora: la de todas las medidas que van con la presentación de los presupuestos de 2013. Todas y cada una de estas medidas son negativas para la sanidad pública en Madrid. Ninguna, absolutamente ninguna, pasa una mínima prueba de solvencia, de rigor, de concreción en su formulación. Y en democracia los poderes públicos tienen la obligación de explicar el porqué de las decisiones que toman. Las medidas principales anunciadas son:

(1) implantación de la tasa de 1€/receta

ya implantada en Cataluña, aunque por cierto con un acuerdo con el PP catalán que incluía su evaluación ¿Lo sabrán los que gobiernan Madrid, ellos también del PP? Curioso: los 83 millones de euros que esperan recaudar equivalen a lo que el gobierno del PP de Madrid regala a las familias que llevan a sus hijos a colegios privados no concertados. Es un impuesto adicional a los pacientes, una medida que diga lo que diga el gobierno- es recaudatoria y por ello injusta, pues paga más quien más necesita, no quien más tiene. Una medida que viene a agravar la situación de los más necesitados que ya sufren el incremento del coste de los medicamentos por los copagos nuevos y por haber sido desfinanciados medicamentos de indudable utilidad terapéutica.

(2) Privatización por “modelo de concesión administrativa” de los primeros seis hospitales construidos en la presidencia de Aguirre : Aranjuez-Tajo, Arganda-Sureste, Coslada-Henares, Parla-I.Cristina, S. Sebastián de los Reyes-I.Sofía y Vallecas-I.Leonor. Es una temeridad embarcarse en una operación de este tipo cuando la sanidad de Valencia pionera en estas privatizaciones- hace agua por todas partes; la fórmula de concesión administrativa (privatización) tiene tales problemas de control público, de conflicto de intereses, de falta de evaluación, de riesgo moral por conflicto de intereses, que es una auténtica provocación meter estos hospitales en esta vía.

(3) Reestructuración de los grandes hospitales universitarios de Madrid . Según explicó el inefable Director General de Hospitales de Madrid en la Junta Técnico Asistencial del Hospital de la Princesa, antes de tener que abandonar la reunión, se pretende la reconversión con fusión-concentración de servicios por grupos de hospitales, con la consecuente desaparición de servicios clínicos y de hospitales de agudos. Por supuesto no hay ningún papel ni ningún estudio. Ni siquiera en esta ocasión hay un powerpoint, y esto es más grave de lo que parece. Tomado de oído, se harían estos arreglos.

(a) Grupo H. Clínico-H. Gregorio Marañón-H. Princesa,esquema en el que desaparecería el Hospital U. de la Princesa tal como hoy existe para devenir en un hospital geriátrico. Se prevé que esta transformación tenga efecto a lo largo de 2013.

(b) Grupo H. La Paz-H. Ramón y Cajal ¿Con fusión de ambos hospitales? Los detalles en algún powerpoint que todavía no está terminado; en este grupo el H. Carlos III sería un hospital de “media y larga estancia”. Se prevé tenga efecto en los últimos 8 meses de 2013.

(c) Grupo H. 12 Octubre-H. Puerta deHierro. Debe ser por estar cercanos y atender a poblaciones con gran similitud socioeconómica…

Estas medidas están sólo enunciadas en sus trazos gruesos, sin que nadie en los equipos directivos de los hospitales afectados, ni incluso en la estructura orgánica de la Consejería conozca los detalles ¿Improvisación? ¿Externalización secretista de los planes para desarbolar (y así privatizar más fácilmente) lo mejor de la sanidad madrileña-española? Todos los profesionales, directivos y expertos consultados consideran una auténtica barbaridad borrar del mapa un hospital terciario de excelencia como es el H.Universitario de la Princesa para transformarlo en un geriátrico ¿Habrán dudado al menos? Es un gran escándalo plantear algo tan importante, tan sensible, como es la reestructuración de todo el tejido hospitalario madrileño, sin contar con sus profesionales. Y no se ha contado. ¿Cómo calificar que para un plan de tanto calado no se haya contado con los propios directivos de los hospitales afectados? Estas medidas suponen poner literalmente “patas arriba” los hospitales más avanzados de Madrid, introduciendo una gran incertidumbre y desmoralización en sus profesionales.(4) Por último, en este catálogo de despropósito aunque hay otros más que no caben en esta nota de urgencia- está el anuncio de privatizar („externalizar‟ dicen) un 10% de los Centros de Salud, prioritariamente (pero no únicamente) con un sistema similar al existente en Cataluña (modelo EBAS Entidades de BaseAsociativa-), por empresas mercantiles cuyos accionistas son sanitarios. Aquí tampoco hay powerpoint y se desconocen los detales. Hay más preguntas que respuestas , pero para esta externalización se presupuestan 20,23 mill € en 2013.

Esta privatización parcial de la At. Primaria, tiene características comunes con el resto de las reformas que propone el gobierno del PP para 2013 en la sanidad pública: no existe información detallada alguna sobre qué, cómo, cuándo, dónde; ningún profesional sanitario parece haber sido informado o haber participado en el plan. La importancia estratégica de la At. Primaria hace especialmente catastrófico que el gobierno del PP anuncie sin más un cambio tan radical de modelo organizativo, añadiendo incertidumbre al personal sanitario y a la población. A modo de conclusión, ninguna de las reformas que propone el gobierno del PPde Madrid está avalada por informe o estudio técnico alguno; tampoco se ha contado con expertos internos, ni con los directivos. Por supuesto, nada de esto estaba en el programa electoral con el que el PP concurrió a las elecciones en mayo de 2011. En estas condiciones, estas medidas nacen totalmente deslegitimadas ante aquellos que las tienen que implementar, los profesionales,o sufrir, pacientes y población. De momento, todas las organizaciones sindicales han mostrado su oposición frontal a medidas impuestas, sin explicación,negociación ni planificación alguna.Los cambios que propone el gobierno del PP de Madrid suponen abrir un proceso de deterioro sin precedentes en la sanidad pública, siendo las únicas beneficiarias las empresas concesionarias instaladas en el sector. Confiemos en que la sociedad, ciudadanos y pacientes, los profesionales sanitarios, y los vecinos atendidos por los centros amenazados por una mayor privatización de la sanidad española la harán inviable. Esta reestructuración radical de la sanidad madrileña toma como pretexto la crisis económica para implementar una agenda ideológica ocultada y negada en la campaña electoral. No obstante, puede que no todo sea ideología, y estando Madrid en pleno territorio Gürtel conviene estar vigilantes a intereses espurios y a las amistades peligrosas de algunos que nos (des)gobiernan.En cualquier caso, el gobierno del PP debiera saber que no se pueden hacer reformas sanitarias sin contar con los profesionales, pero mucho menos teniéndoles enfrente.


JMF/id, viernes, 02 de noviembre de 2012

JMFreire_PresupuestosCAM2013

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